Cuando la producción amenaza la hermandad entre dos países - Conflicto Papeleras
Es muy difícil imaginar la vida cotidiana sin el papel. Lo usamos para prácticamente todo, desde envolver alimentos de todo tipo, hasta para higiene personal. También es la fuente principal de la información, y de tantas otras cosas. Sin embargo, conseguirlo no es nada fácil, y por sobre todo, nada limpio.
Un antiguo pero nunca desmentido informe de las naciones unidas, ubica a la obtención de pasta de celulosa (sin la cual seria imposible hacer papel) como una de las cinco actividades industriales mas contaminantes del mundo, debido a que liberan una peligrosa cantidad de productos de alta persistencia en el ambiente, tales como los órganoclorados, que suelen ser altamente cancerigenos.
Desde hace un par de meses se esta dando colateralmente un problema socio político entre los países hermanos de Argentina y Uruguay, debido a las conocidas papeleras que países europeos quieren instalar en nuestra zona. Pero no las emergen en el río Uruguay porque le haya gustado a los dueños de las empresas Ence (de origen español) y Botnia (de origen finlandés) sus aguas, sino porque, como saben que van a contaminar, no las construyen en sus países. Y hay pruebas de que no son una tecnología fiable. El caso mas conocido se dio en Pontevedra, España, sitio donde Ence ubico una de sus plantas de celulosa hace unos 50 años, dejando un nauseabundo olor a su paso, que se asemeja a un huevo podrido (acido sulfúrico), y del difícilmente se libraran algún día. A razón de esto, el alcalde de Pontevedra ha recomendado a su par de Gualeguaychú que haga lo imposible por impedir la planta de Ence en Fray Bentos.
Y Botnia no parecía querer quedarse atrás. Se la acusa de haber producido en Valdivia, Chile, la destrucción del santuario natural de rió Cruces, donde de seis mil cisnes, solo quedaron 300 por la contaminación producida aguas arriba; y de haber favorecido la perdida de bosques nativos de mega plantaciones de pinos y eucaliptos, en Espíritu Santo, Brasil.
Pero aquí no importan las pruebas viles que nos quieren dar que no hará daño la fabricación de papel en nuestros países, ni remitirnos solo a antiguos casos, sino hacer un poco caso a declaraciones directas de gente que padeció las consecuencias. El 20 de octubre de 2003, una ciudadana española, mas precisamente de Pontevedra, que convive desde su niñez con los efectos producidos por la fabrica Ence, envió una carta con las siguientes palabras al grupo Guayubira….
“Hola amigos y amigas. Me llamo Maricarmen, vivo en las afueras de la ciudad de Pontevedra, a ocho Km. del complejo ENCE, cuando sopla viento del Sur me llega el olor del mar, cuando viene del Norte, huele a “huevo podrido”. Son los olores que me acompañaron toda la vida. Mi casa está en un rincón de la ría de Pontevedra, un paraíso en miniatura, empañado por el humo constante que sale de las tres chimeneas de Celulosas.
Yo sé que el paisaje uruguayo también tiene sus pequeños paraísos, y alguien me ha dicho que van a instalaros Celulosas ahí: ¡No lo permitáis!, ¡luchad con todas vuestras fuerzas, con todas las armas que tengáis a mano!. No hagais pactos con el diablo.
Los políticos os dirán que se crearán muchos puestos de trabajo y que hoy en día la ciencia ha avanzado mucho, que la contaminación es cosa del pasado. ¡No les creáis! ¡es mentira!... Contaminarán vuestras aguas, llenarán el aire con un olor a cloro que irritará los ojos y las gargantas de los niños, y el cáncer aumentará de forma alarmante.
Cada puesto de trabajo lo pagaréis con cientos de afectados por enfermedades respiratorias. ¡Ah! Y no soñéis los uruguayos con tener un puesto de responsabilidad en esa empresa, ¡eso jamás!, porque ser un alto cargo supone tener acceso a todo tipo de información privilegiada sobre lo que se contamina realmente y sobre el daño que se causa; por lo tanto, los que desempeñen esos cargos serán gente extranjera. También tendrán que contratar a licenciados en Química, pero no habrá ningún químico uruguayo ocupando esos puestos, está prohibido, traerán a gente de afuera, personas que no sufran, que no estén implicadas con el entorno.
Los únicos puestos de trabajo que habrá para los uruguayos, serán para los obreros que realizan el trabajo duro, los que tengan que cargar con el trabajo pesado y de más riesgo para su salud, los que estén en contacto con el peligro.
Me gustaría escribiros una carta corta, clara, precisa, con datos científicos que os hicieran comprender, pero soy incapaz de hacerlo porque desde que nací he vivido este ambiente, por lo tanto, la información que puedo daros está compuesta de recuerdos, sensaciones, olores y dolores. Todo mezclado. Sobre todo los recuerdos. Recuerdo cuando era chiquita y estaba en la playa con mi padre. Él metía su mano entre las piedras, y cuando la sacaba, tenía tres o cuatro nécoras o cangrejos enganchados a sus dedos, recogíamos mejillones y lapas pegados a las rocas y jugábamos con los innumerables caballitos de mar. Ahora soy madre y no puedo compartir esto con mis hijos, porque ya no hay cangrejos entre las piedras; los mejillones sólo crecen en las bateas y antes de comerlos deben pasar por la depuradora*; los caballitos de mar son una rareza y el agua está asquerosa…”
Tal vez, al buscar una lugar en este planeta para fabricar papel, los meramente ricos e improvistos de bondad, pensaron que al proyectarlas aquí, todo les saldría bien. Claro, como somos una región tercer mundista, que siempre fue estafada y utilizada por los intereses de los países más desarrollados, les parece que nos pueden pasar por arriba otra vez, y que nosotros no podemos siquiera opinar. Sin embargo no será así nuevamente.
La batalla diplomática que se esta suscitando no es solo entre países, es entre el ser humano y la naturaleza. Y créanme, la única manera de dominarla a esta ultima, es obedeciéndola. Ya nos demostró su poder devastador. No la intensifiquemos que tenemos todas la de perder…
NO A LAS PAPELERAS. SI A LA VIDA…
Cidofe@hotmail.com
Matías…
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