Siempre que se habla del fin del mundo, o se menciona el momento en el cual se produciría un designio de esa magnitud, cunde el pánico alarmantemente por doquier. Sin embargo, paradójicamente, la mayoría de las causas que provocarían tal colapso, son ocasionadas por nuestras ineptitudes y malos actos. Aun así, creemos que desaparecer, no lo tendríamos merecido.