El satélite Vanguard 1 cumplió en el mes de marzo 50 años en el espacio, convirtiéndose así en el artefacto humano que más tiempo lleva girando sobre nuestras cabezas. Aunque sus instrumentos dejaron de emitir en 1964, su órbita alta le permitirá seguir dando vueltas a la Tierra silenciosamente durante varios siglos.
Con un período de 133 minutos, ya ha dado casi 200.000 vueltas en torno a la Tierra; el equivalente a 10.000 millones de kilómetros. Tan sólo las sondas Pioneer y Voyager, que actualmente se escapan del Sistema Solar, han recorrido un trayecto mayor. La altura de la órbita oscila entre 653 y 3.839 kilómetros.
El Vanguard 1 fue el primer ingenio artificial alimentado con placas solares y sus instrumentos proporcionaron datos sin precedentes acerca del tamaño y la forma de nuestro planeta. También permitieron conocer la densidad del aire y la densidad de micrometeoritos en el espacio. El estudio detallado de su órbita ayudó a los geofísicos a demostrar que la Tierra no es esférica, sino que tiene una forma que recuerda a la de una pera. Su pequeño tamaño, 1,5 kg y 16,3 cm de diámetro, era tan reducido en comparación con el de los artefactos rusos Sputnik y Sputnik 2 que el dirigente soviético Nikita Jrushchov se burló del "satélite pomelo" de los americanos, el chiste no tuvo mucho éxito porque los rusos de la época, sometidos a toda clase de privaciones, no conocían esta fruta.
El Vanguard quería representar la "vanguardia" de la exploración espacial; las expectativas no se cumplieron, tras un par de fracasos por culpa del lanzador, el Vanguard 1, lanzado el 17 de marzo de 1958, tan solo consiguió ser el segundo satélite americano (después del Explorer 1) y el cuarto de la carrera espacial. Hay proyectos privados para recuperar el satélite y traerlo de vuelta a la Tierra. En 1984 el transbordador espacial Discovery recuperó dos satélites de comunicaciones averiados. En esta ocasión se trataría de salvar una pieza de gran valor histórico.
Lo que no queda claro es de quién es el satélite, la NASA ni siquiera existía cuando se lanzó el Vanguard, técnicamente no se trata de "chatarra espacial" y sigue siendo propiedad del gobierno estadounidense, pero seguramente se podría llegar a un acuerdo si alguna empresa privada se decide a recuperarlo. Sería una lástima que, con el tiempo, el satélite acabara destruido en su reentrada a la Tierra, cualquier museo espacial estaría encantado de reservar un lugar de honor para este pionero de la carrera espacial.

Escrito por Paco Bellido, adn.es