Un planeta recién formado en la órbita de una joven estrella proporciona la primera prueba observable de la defendida hipótesis de que los planetas se forman en los primeros diez millones de años de existencia de una estrella madre, afirma un nuevo estudio.
Hasta hace poco, los más de 250 planetas ajenos a nuestro sistema solar habían sido observados en la órbita de estrellas mucho más antiguas –de cien millones de años o más. Pero ahora, un equipo de investigación liderado por Johny Setiawan del Instituto de Astronomía Max Plank en Heidelberg, Alemania, ha descubierto un planeta extrasolar recién nacido (exoplaneta) que gira alrededor de una estrella de entre ocho y diez millones de años de edad.
El exoplaneta, diez veces más grande que Júpiter, sigue unido al polvoriento cinturón de materiales que rodea a la estrella madre. Con el nuevo hallazgo, declaró Setiawan, los llamados discos protoplanetarios al fin se han ganado su nombre. “Es muy emocionante constatar que los objetos que denominamos discos ‘protoplanetarios’ de hecho lo son; es decir, forman planetas”.
Setiawan y sus colegas describen los hallazgos en la edición de la primera semana de enero de la revista Nature.
Atracción planetaria
La estrella del nuevo planeta, denominada TW Hydrae, se encuentra a unos 180 años luz de la Tierra en la constelación de Hidra. Aunque TW Hydrae es nuestro vecino galáctico, el joven planeta que alberga es demasiado pequeño y lejano para visualizarlo con instrumentos modernos.
Por ello, los astrónomos detectaron el exoplaneta al utilizar una técnica indirecta conocida como velocidad radial. El método mide el efecto de la atracción gravitacional de un planeta en el movimiento de su estrella.
Los planetas más grandes son fáciles de detectar porque su influencia no es opacada por la actividad de la estrella, como lo son, por ejemplo, las manchas solares. En consecuencia, la actual lista de exoplanetas contiene más cuerpos del tamaño de Júpiter que de las dimensiones de la Tierra.
Es más, con el uso de la velocidad radial, los astrónomos que buscan otros mundos han podido pasar por alto estrellas jóvenes. “Son estrellas muy activas cuyas manchas estelares y otros fenómenos oscurecen la ‘firma’ del planeta –explicó Setiawan–. Cuando alguien quiere encontrar un planeta fácil y rápidamente, debe evitar las estrellas jóvenes”.
Sin embargo, los planetas jóvenes se han convertido en codiciados objetivos de estudio debido a que proporcionan abundante información científica sobre la formación planetaria.
Movimiento misterioso
Marina Romanova, astrofísica de la Universidad de Cornell, comentó que el planeta recién descubierto podría, efectivamente, aportar mucha información a propósito de la formación y migración de los planetas. “[Es] un importante elemento de comprobación para verificar los modelos teóricos y numéricos de esos procesos”, aseveró.
En 2005 Jack Lissauer, del Centro de Investigación Ames de la NASA, fue codescubridor de un planeta parecido a la Tierra cerca de la estrella Gliese 876, en la constelación de Acuario. Lissauer concuerda en que “es maravilloso contar con una confirmación observable” sobre un nuevo planeta que gira alrededor de una estrella joven. “Sin embargo, me parece que los autores han subestimado, de manera significativa, las incertidumbres en torno de la masa del objeto”, apuntó.
En su opinión, al final podría resultar que el cuerpo es tan gigantesco como una enana parda o apenas del tamaño de Júpiter, en vez de decuplicar sus dimensiones.
Setiawan, principal autor del nuevo estudio, señaló que otro misterio envuelve al planeta recién descubierto. El cuerpo sigue una órbita muy próxima a su estrella y concluye su recorrido cada tres y medio días terrestres.
Sin embargo, el movimiento de la estrella madre manifiesta otra alteración que ocurre en una escala temporal un poco más prolongada, casi una vez cada nueve días. “No hemos esclarecido el misterio del periodo de nueve días”, reconoció Setiawan, agregando que su equipo ya está buscando la explicación.
Fuente de información: astrored.org